Es esencial que los adolescentes tengan autoconciencia digital. Si aprenden a gestionar cómo se ve afectado su estado de ánimo, podrán mantener un bienestar equilibrado. Además, podrán desarrollar una mayor resiliencia y recuperarán el control sobre cómo se sienten con respecto a sus vidas.
Se trata de un proceso que requiere de tiempo, pero no son pocas las medidas que los padres, madres y tutores pueden adoptar para apoyarles: desde descubrir cómo les hacen sentir sus experiencias online hasta fortalecer su autoestima o animarles a no compararse con los demás.
- ¿Cómo se siente con respecto al tiempo que pasa en internet?
- ¿Parece feliz?
- ¿Consigue encontrar el equilibrio entre el mundo real y el virtual?
- ¿Qué me dice su estado de ánimo y los cambios de este?
- ¿Sigue practicando las aficiones que le divertían? Ten en cuenta que cambiar de intereses también forma parte del proceso de crecimiento de una persona.
No recibirás las respuestas a estas preguntas al instante y es posible que no quiera hablar de estos temas contigo. Además, puede que no sea capaz de identificar que tiene un problema.
Presta atención a cambios físicos, emocionales y de comportamiento como los siguientes:
- Cambios en su apariencia o en su cuidado, así como un nivel bajo de energía.
- Parece que algo le distrae, se muestra irritable o algo le mueve a publicar o comprobar sus cuentas online.
- Se niega a ir a la escuela, a pasar tiempo con amigos o a disfrutar de sus aficiones, o se muestra reticente a hacerlo.
Estos cambios pueden desarrollarse repentinamente o lentamente a lo largo del tiempo, y pueden indicar la existencia de un problema.
Sin embargo, también pueden ser señales de las fases habituales por las que pasan los adolescentes. Tus instintos como padre o madre son importantes, confía en ellos.
Cómo se sienten online
¿Utiliza calificativos positivos cuando se describe? O, por otro lado, ¿destaca sus imperfecciones (tal y como las percibe) o se desvaloriza?
Una pérdida de autoestima puede indicar muchas cosas, como que su bienestar digital no está bien.
Es posible que si tu hijo o hija publica selfies editados lo interpretes como una forma de autocrítica. Aunque es normal querer verse lo mejor posible, esto podría estar indicándote que no quiere quedarse atrás con respecto a lo que hacen los demás online.
Los adolescentes también pueden sentirse presionados por recibir “Me gusta” en sus publicaciones y pueden eliminar imágenes o retirar contenido que consideren que no generará una reacción lo suficientemente positiva. Instagram y Facebook ahora ofrecen la opción de ocultar el número de “Me gusta” tanto en el feed y como en tus publicaciones personales.
Toma medidas
Si te preocupa algo, recuérdale a tu hijo o hija que tiene capacidad para solucionar el problema.
Es común consumir contenido online de forma pasiva sin considerar cómo este va afectando lentamente a cómo te sientes. Sin embargo, si tu hijo o hija no se siente bien, quizás sea el momento de que revises a quién y qué sigue, o con qué frecuencia.
A veces, es tan sencillo como asegurarte de que se toma un descanso de las redes sociales. Tanto los padres y madres como sus hijos e hijas pueden controlar el tiempo que pasan delante de una pantalla en Instagram.
Una de las herramientas más eficaces a la hora de proteger su bienestar en Instagram es el botón “Dejar de seguir”. Anímale a considerar el feed como un espacio donde ver lo que le gusta y el botón “Seguir” como un voto a favor del contenido que le gusta y con el que disfruta.
La autoestima es un tema delicado y puede ser difícil que los adolescentes acepten cumplidos si son muy autocríticos.
Prueba a expresar tu preocupación en un momento tranquilo mientras estéis ocupados con otra actividad. Si no quiere hablar del tema, no le fuerces. Vuelve a intentarlo en otro momento más oportuno.
Conviértete en su modelo a seguir para que rectifique
También puedes ayudar a tu hijo o hija convirtiéndote en un modelo a seguir en cuanto a la autogestión. Prioriza hábitos saludables como hacer deporte, dormir y comer bien. Si estableces reglas para la familia en lo que concierne al uso de dispositivos tecnológicos (como prohibirlos durante la cena), síguelas tú también.
También puedes hablarle sobre algún momento en el que no te hayas sentido a gusto. Nadie es perfecto. No tiene que ser una experiencia negativa, simplemente demuéstrale a tu hijo o hija que eres capaz de reconocer la situación y hacer algo para solucionarla.
Estarás mostrando un ejemplo de resiliencia y le ayudarás a saber cómo regular sus emociones.
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